Desde la antigüedad el hombre a aprendido a hacer cosas, haciéndolas. ¿Puedes imaginar a un hombre aprender a cazar para poder alimentarse sin correr tras la presa? Se me vienen a la mente imágenes de películas donde se intenta cazar a una presa y al inicio se pasa hambre porque no se ha desarrollado la habilidad, sin embargo, conforme se va adquiriendo experiencia se desarrolla la habilidad hasta ser un experto cazador.
La metodología Aprender Haciendo o Learning by Doing (en inglés) la popularizó al norteamericano John Dewey, sin embargo se atribuye a Aristóteles la frase “Lo que tenemos que aprender, lo aprendemos haciendo” por lo cual desde el siglo IV AC ya se manejaban estas ideas. Está metodología básicamente trata de que el estudiante tenga experiencias de aprendizaje que le permitan ir descubriendo y aprendiendo, que vaya adquiriendo la teoría unida a la práctica para culminar en una prueba en la que muestre lo aprendido,
De inicio hay que considerar que el estudiante debe querer aprender, debe estar motivado, lo cual me hace recordar el primer paso instruccional de Gagné, llamar la atención y motivar, si el estudiante no está motivado, si no tiene interés por aprender, difícilmente lograremos que haga lo necesario para aprender.
En lo personal me resulta significativa esta propuesta porque se emplea como parte del método scout aplicado en todo el mundo donde lo que se busca es contribuir a la educación de los jóvenes, mediante un sistema de valores basado para ayudar a construir un mundo mejor donde las personas se sientan realizadas como individuos y jueguen un papel constructivo en la sociedad.
Esta metodología suena muy natural para emplearse en la adquisición de destrezas, como cocinar, inyectar, cantar, hablar en público, manejar un automóvil, pintar, tocar el piano, etc. pero en el caso de materias eminentemente teóricas, es todo un reto para el profesor implementarla. Dewey sugiere que se inicie planteando un problema que requiera ser solucionado, una situación que requiera ser solucionada para despertar el interés del estudiante, y así, éste pueda establecer conjeturas y proponer soluciones, que pruebe sus hipótesis y las afine o las cambie hasta comprobarlas y llegar a la solución.
La tarea para los docentes es generar esas experiencias de aprendizaje, es seleccionar esas situaciones que motivan al estudiante a adentrarse en las aguas del conocimiento que deseamos y no solo eso, sino también documentar la experiencia para mejorarla o compartirla con otros docentes.
¿Tienes experiencias exitosas empleando esta propuesta? Compártelas en los comentarios.